Desde que empezó la crisis económica, miles de jóvenes de toda España se han visto obligados a emigrar a otros países en busca de un derecho fundamental como es el trabajo digno. Este derecho no existe en España para la juventud. Más del 57% de los y las jóvenes menores de 25 años de nuestro país están afectados por el paro. Así, la generación mejor preparada de nuestra historia se convierte en una generación golpeada por la lacra del paro, y cuando el empleo surge, sus condiciones laborales se caracterizan por la precariedad y la explotación. Esta pérdida del derecho a un trabajo se extiende, poco a poco y como un fantasma, por toda Europa.

¿Cuál es la causa de esta ola retrógrada y qué estructura la sustenta? La causa de esta pérdida de derechos generalizada es fundamentalmente un intento del poder económico, apoyado en un poder político reaccionario y de derechas,  de acabar con las conquistas sociales de la clase trabajadora e instaurar un régimen que únicamente garantice el pleno desarrollo del sistema capitalista, libre de baches como los sindicatos de clase y todo lo que representan.  Pero este ataque brutal contra las y los trabajadores y contra el movimiento obrero a nivel internacional se esconde bajo argumentos políticos como la necesidad de reducir la deuda pública de los Estados (la mayor parte generada por el sector privado) y por lo tanto de aplicar medidas de ajuste duro. Sin embargo, lo que realmente está aconteciendo es una lucha de clases entre las personas trabajadoras que defendemos un modelo de sociedad con lo público como base, y el poder económico y especulativo que defiende otra sociedad cimentada en el sector privado. En definitiva, no deja de ser una lucha ideológica.

La estructura que sustenta y que fomenta esta ofensiva del capital es, entre otras, la actual Unión Europea, que antepone los intereses del capital, ya sea financiero o industrial, a los intereses de los pueblos que la conforman. Esta UE, la del capital, impone reglas a unos Estados que han perdido la soberanía, como la obligación de pagar la deuda antes que atender a las necesidades de la población. Además, países periféricos como España o Portugal se han visto desposeídos de sectores económicos tan importantes, como la industria de mayor calidad (instalada en países como Alemania o Francia) y abocados a ofrecer servicios a bajo coste y comprar a los países del centro de Europa los bienes más modernos y necesarios para mejorar nuestra propia economía, lo cual a su vez se convierte en una de las principales causas de nuestra deuda pública.

Frente a la Unión Europea del capital los Jóvenes de Izquierda Unida planteamos la Europa de los pueblos, una Europa de trabajadores y trabajadoras libres, una Europa que respete la soberanía popular, una Europa con unas instituciones más democráticas y no blindadas al poder ciudadano y una Europa que ponga la economía al servicio de las naciones. Pero esta Europa socialista no se puede lograr con la actual  estructura comunitaria. Lo que proponemos no se puede lograr dentro de este modelo que prima el poder de unos pocos sobre la democracia.

Por esto Jóvenes de Izquierda Unida hacemos un llamamiento a toda la juventud a luchar por un futuro mejor, a luchar por una vida digna, a luchar por unos ideales de justicia y solidaridad y a luchar por una unión solidaria y entre iguales.

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